No puedo.
No puedo.
No puedes.
Nadie puede.
TU NO PUEDES.
Solo déjame fomentar el cáncer en mi cuerpo con este cigarrillo.
Ahora, continúa.
No, imposible.
No puedes hacer esto.
No hasta mi cumpleaños.
Deja esa barra.
Por favor.
Solo espera un par de días.
Si, será pronto.
Está bien, sabes mi dirección.
No habrá seguro, siéntete como en tu casa.
Solo no toques mi cajón especial.
Sólo tiene cigarros.
Bien.
Espero no morir de cáncer pulmonar para ese día.
¿Para que necesito esa máscara?
No, el restaurante no.
Prefiero la casa abandonada.
Vale, vale, lo pillo, no necesitas insultar.
Sabes que lo que necesito es morir.
Iré.
Espero no regresar.
¿Los mismos de siempre?
Es una puta broma, ¿No?
Vale, vale, daré lo peor.
A las 11:00
Calle Evercel.
Sólo pon esa barra en mi cara, no en mi nuca.
No pude terminar mi cigarrillo, estaba a solo dos fumadas de acabar con el.
Lo último que ese cigarro vio fue una barra golpeando mi rostro hasta quedar desfigurado.
Por favor, termina conmigo, pero no apagues ese cigarro.
Desgraciado, ¿Ahora como mierda voy a fumar sin la quijada?
Buena historia, tetrica pero no le quita lo bueno.
ResponderEliminar