domingo, 22 de febrero de 2015

Que mierda soy.

Me la paso reflexionando bastante sobre mi vida.
Acerca de como soy.
Lo que voy a hacer.
Y todo eso.
Es extraño.
Quiero vivir en una casa de cuarta con basura y música sin parar.
Con mi colección de máscaras colgadas en un perchero.
No lo sé.
Estoy solo.
Es agradable.
No extrañas a nadie.
No quieres a nadie.
No te desmoronas por alguien.
Eres triste y miserable.
Nunca vas a parar de ahogarte en tu propia miseria si eres yo.
Es extraño ser yo.
No quiero lo que me pasa, pero lo acepto y lo hago más.
Sencillamente mi cerebro está mal.
Hay algo mal en mi, es seguro.
No logro descubrir que es.
Solo se que hay algo incorrecto en mi cerebro.
Me duele que se haya marchado Diego.
Murió.
Lo extraño.
Sus abrazos.
Verlo.
Que me hiciera sentir bien.
Que solo lo necesitara a el.
Era mi hermano.
Se fue.
Tengo que dejarlo ir, como a un ave.
Suena todo tan gay.
Lo dice la canción que estoy escuchando.
Siempre estaré cerca.
Suena tan gay.
Siempre voy a ser el mismo.
Mierda.
Mi cerebro es asqueroso.
No sirve de mucho.
Probablemente les será interesante a unos sujetos de mi salón que están investigando sobre enfermedades mentales.
Si.
El ruido.
Lo amo.
La música inunda mi habitación entera.
Todo el ruido, lo amo.
Mi música.
Por ello me gustan los audífonos.
No escucho la mierda de las personas.
Solo mi música.
Me encierro en mi mundo pequeño.
Es maravilloso no escuchar nada.
Estar en mi mente.
Mi música me acompaña.
No estoy solo del todo.
La música me acompaña a todos lados.
Solo cierro los ojos y me dejo llevar en ella.
La amo.
Nada me distrae de escucharla.
Odio la gente.
Me distrae de ello.
Espero que mueran pronto.
Odio el amor.
No sirvo.
Me aburro rápido.
Con un nuevo objeto solo lo disfruto dos días.
Luego lo boto.
Es agradable estar solo.
Nadie me quiere.
No quiero a nadie.
Todos salimos ganando.
Solo requiero de chupetones extremadamente dolorosos.
Con ello soy feliz.
Me haces uno y soy tu esclavo.
Solo no sé.
No sé nada.
Mi cerebro no sabe nada.
Ni tu.
Ni el.
Ni ella.
Ni tu madre.
Nadie.
Todos vivimos para morir.
No hay plazo de vida.
El mío puede acabar este año.
Espero que si sea así.

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